martes, 17 de febrero de 2009

El cafeto

El cafeto es un arbusto cultivado por las semillas de su fruto, el café. Existen distintas especies del género Coffea, pero la más importante es Coffea arabica que gracias a su poder de adaptación, hibridación y mutación dio lugar a diversas nuevas variedades según la región en la que fuera cultivado. Puede llegar a los 8 metros de altura pero normalmente los ejemplares cultivados se podan. Su fruto es una drupa roja al madurar con pulpa azucarada y dos granos (semillas). Cada grano es convexo por un lado y por el otro es plano recorrido por un surco. Moliendo y tostando este grano se consigue el café, una sustancia con un estimulante, la cafeína, que actúa sobre el sistema nervioso central. De sabor amargo, la cafeína se encuentra en el café del 1 al 4%, pero también en el té (1-3%) y la cola (2-2.5%). Si no se tuesta se obtiene el café verde.
Su consumo se extendió en oriente en el siglo XV, en Arabia (Moka) en el XVI y en Europa en el XVII. Como el café europeo provenía principalmente de Moka, esta ciudad es sinónimo de café. A pesar de algunas críticas (incluso de médicos), su consumo se extendió y fueron los europeos los que llevaron su cultivo a otras partes del mundo (Asia oriental, Sudamérica...). Actualmente, el café es un producto de exportación básico y en gran parte su comercio mundial está controlado por pocas empresas multinacionales que pagan muy poco a los agricultores productores y elevan su precio extraordinariamente en los mercados de los países ricos. Esto genera problemas económicos que obligan a utilizar mano de obra infantil en la recolección impidiendo a éstos ir al colegio. Algunas asociaciones de "comercio justo" intentan vender el café por su cuenta y pagar justamente a los agricultores.





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Hortaliza

En general, se llama hortaliza a la parte comestible de una planta que se cultiva en una huerta y que suele ser una planta herbácea anual, aunque pueden ser bianuales y perennes. Por ejemplo, la planta de espárragos puede durar más de 30 años. Se pueden clasificar atendiendo a muchas características, como por ejemplo, según su parte comestible:

Raíces: Zanahoria, rábano, remolacha, nabo... Las hojas de la remolacha y el nabo también son comestibles.
Bulbos o tubérculos (partes subterráneas que no son raíces): Cebolla, ajo, patata...
Flores e inflorescencias: Alcachofa, coliflor, pétalos de rosa, flores de pensamiento, violetas, jazmín, crisantemos... Hay que tener cuidado con las flores que se venden en floristería pues no son aptas para consumo humano por su contenido en pesticidas.
Frutos (con o sin semillas): Pepino, tomate, calabaza, melón, pimiento, berenjena, calabacín...
Semillas: Guisantes, habas, maíz...
Hojas y tallos: Lechuga, escarola, apio, espárrago, espinaca, col, acelga...
Hierbas: Aquí se incluyen hierbas, árboles y arbustos por sus cualidades aromáticas, culinarias o medicinales y suelen utilizarse todas las partes aéreas de la planta. Entre las hierbas más conocidas están la albahaca, la angélica, la menta, la hierbabuena, el hinojo, el orégano, el romero, el perejil, el sésamo, el estragón, el tomillo, el laurel...

La caña de azúcar

La caña de azúcar (Saccharum officinarum) es, al igual que el arroz (Oryza sativa), una gramínea tropical procedente de Asia, donde se ha cultivado durante más de 4000 años (el arroz se cultiva en China desde hace más de 7000 años). La caña de azúcar es una caña fibrosa y dulce con hojas alargadas. Los primeros métodos para la extracción del azúcar de caña datan del 400 a.C. en la India. Cristóbal Colón envió plantas de caña de azúcar a las Antillas y a partir de entonces la caña de azúcar se cultiva en todas las regiones tropicales y subtropicales de todo el mundo. Más del 62% de todo el azúcar mundial procede de esta planta. Sus semillas son tan pequeñas que en un gramo hay unas 1000, pero no se usan para plantar nuevas plantas ya que, como ocurre con multitud de especies comerciales, su semilla produce plantas muy diferentes de los progenitores. Por ello, la plantación de caña de azúcar se hace clonando la planta progenitora para conseguir plantas con los mismos genes y las mismas características. Para clonar esta especie se planta bajo suelo húmedo un trozo de caña con algún nudo. En 2 ó 3 semanas, las yemas emergen del tallo (caña) y surge una nueva planta. Antes de la recolección, que se hace entre Octubre y Marzo, se suele quemar el campo para eliminar las hojas muertas que dificultan la recolección y absorben azúcar durante el proceso de extracción. Esta quema no afecta al interior de los tallos y debe hacerse de día para minimizar el daño ambiental del humo. El azúcar también puede extraerse de otra planta, la remolacha azucarera (Beta vulgaris) en la que la parte que almacena el azúcar no es el tallo, sino la raíz. La remolacha sí se planta a partir de sus semillas.

La patata es un miembro de la familia de las solanáceas

La patata es un miembro de la familia de las solanáceas, a la que pertenecen otras hortalizas (como el tomate, el pimiento o la berenjena) y algunas plantas tóxicas (como el estramonio y la belladona). Aunque existen al menos 150 especies de patatas silvestres, la especie comercializada habitualmente es la llamada Solanum tuberosum, nombre que deriva de la parte comestible de la planta: sus tubérculos. Los tubérculos son, desde el punto de vista botánico, tallos subterráneos y no raíces. Esta planta elabora azúcares en las hojas y posteriormente los transforma en almidón, el cual se almacena en los tubérculos que comemos. Los tubérculos son órganos en los que la planta almacena nutrientes que utiliza para la formación de nuevas plantas en la temporada siguiente. Las flores de la patata suelen ser entre el blanco y el púrpura y sus frutos son unas pequeñas bayas venenosas con semillas que no se usan comercialmente para plantar nuevas plantas. Las hojas y tallos aéreos son también tóxicos para los humanos. Las mismas patatas deben almacenarse en la oscuridad para evitar el enverdecimiento (debido a la clorofila), pues la luz solar ocasiona la producción de solanina, un alcaloide tóxico que puede ocasionar la muerte si se consume en gran cantidad. Los suelos óptimos para el cultivo de patatas son los sueltos, aireados, húmedos y profundos, pues necesita una profundidad aproximada de 120 centímetros para un buen enraizamiento.
La planta de la patata puede plantarse a partir de un trozo de patata que tenga al menos una yema. Esta facilidad hizo que en Irlanda, donde el cultivo de la patata se extendió mucho, gradualmente todas las patatas producidas tenían la misma composición genética. Con esta situación un hongo se convirtió fácilmente en plaga, causando la enfermedad de la roya tardía de la patata y, en 1847, tras dos desastres consecutivos de los cultivos, Irlanda comenzó a padecer una hambruna grave por la que un millón de personas murieron de hambre y 1.6 millones emigraron, la mayoría a los Estados Unidos. Entre 1847 y 1860, Irlanda perdió un tercio de su población. Esa enfermedad fue la primera en la que se demostró que su causa era un organismo vivo, gracias a los trabajos de Antoine De Bary.

La patata se originó en las tierras altas de los Andes y se sabe que dos mil años antes del contacto con los españoles al mando de Francisco Pizarro en el siglo XVI, los incas ya cultivaban patatas y eran muy importantes en su alimentación. Los incas comían patatas incluso fuera de temporada pues idearon una curiosa forma de desecar y conservar las patatas, el chuño, el cual es el primer producto seco congelado elaborado en el mundo. Los incas usaban el frío de la noche para congelar láminas de patata, luego las prensaban para secarlas y obtener un producto de larga duración. En algunas zonas de los Andes, el chuño se sigue elaborando de la misma forma y se comercializa en mercados locales.

La patata llegó a Europa en 1537, pero no tuvo una aceptación inmediata. El propio Papa, cabeza de la Iglesia Católica Romana, declaró que las patatas eran el alimento del diablo, ya que no se encontraba ninguna referencia sobre ellas en los Testamentos. Un inconveniente fue que la patata conocida era de días cortos, lo cual significa que necesita un máximo de 12 horas de sol al día para maximizar su producción. En cambio, en toda Europa (más aún en el norte) el verano se caracteriza por sus días largos, por lo que las producciones al principio eran muy bajas. La producción de patatas se amplió al llegar las patatas de Chile, caracterizadas por ser de días largos.

Los frutos son el ovario maduro de una flor

Los frutos son el ovario maduro de una flor. Normalmente, al madurar el ovario engorda pero no siempre ocurre así, como es el caso de los llamados frutos secos. Existen otros casos que pueden resultar curiosos. La fresa no es el fruto de la planta que la produce, sino que es una parte del tallo modificada, más exactamente es el receptáculo floral. O sea que la flor con pétalos blancos es en realidad un conjunto de flores (inflorescencia) que se concentran en el centro de los pétalos. El fruto del fresal son los pequeños granitos amarillos o negros pegados a los lados de la fresa. Algo similar le ocurre a la flor del girasol, que también es una inflorescencia pero, en este caso el receptáculo no engorda y los frutos son las pipas cuyos ovarios al madurar se secan, reservando los nutrientes para la semilla, la parte comestible. Los frutos de los Ficus se conocen como higos (como los de la higuera, Ficus carica), y su parte carnosa no es producida por un crecimiento del ovario como en los frutos normales, sino al engordar el receptáculo o base de la flor, como en la fresa. Lo curioso en los Ficus es que los frutos quedan por dentro y no por fuera como en la fresa. La patata tampoco es un fruto ni una raíz, sino un tallo subterráneo modificado. Por eso le salen yemas que pueden convertirse en ramas (como las yemas de los árboles). La zanahoria sí es una raíz.